miércoles, 3 de julio de 2013

Padres Educadores, Hijos Felices.



            Comienzo esta líneas con esta inquietud.  Son mis hijos felices?,  Que es la felicidad?. Investigo un poco y consigo que la realidad más esencial de la especie humana, el sentimiento más intimo y universal es el amor de los padres por sus hijos. E identificándose con este amor, se halla el deseo de felicidad que por éstos sienten sus padres. Y es que nuestra fe Cristiana nos dice, que tanto amo Dios a los hombres, que envió a Jesús (su hijo bien amado), para revelarnos su amor, su deseo de que lo amaramos, y enseñarnos que la felicidad del hombre esta enraizada en el amar y el servir.
            Y entonces yo me pregunto, amo y sirvo a mis hijos, de tal manera que ellos puedan aprender a amar y servir, a sus semejantes, entre ellos a su Padres?, Y me surge una nueva interrogante Educo a mis Hijos para que sean felices?, Educación y felicidad van de la mano?, Dónde y quien me puede ayudar a aprender a educar  a mis hijos, para la felicidad?, Será esto tan importante como para que lo tome en serio?, Prefiero dejarle la educación al tiempo, o en manos de esta sociedad, que cada vez se deteriora mas, que nos hace creer que somos más “libres”, y en realidad somos esclavos de las marcas, de los prejuicios, de nuestra apariencia, de la posición social o política, de las piedras, de las energías del cosmos, de las terapias, de los inciensos, de las calabazas ( y que rica es una crema de calabaza con quesito blando, o no!), de las “influencias malignas”, de la pornografía, del narcisismo?. NO! NO! Y NO!, quiero que sean libres y felices.
            La educación y la felicidad son dos conceptos que en el hogar deberían ir juntos. En el hogar deberíamos contar y conocer, con  principios básicos, normas fáciles y elementales para educar a nuestros hijos para la felicidad.
            Quisiera que surja en los padres un interés grande (que nunca será suficiente) por la educación de sus hijos, por los medios a utilizar, y por mantener constancia, necesaria para realizar con éxito ese sagrado deber. Estando consciente de que no estamos aislados del mundo, seria mucho más fácil contar con un grupo de padres, con el mismo interés y que se apoyen mutuamente en esta labor, aprendiendo y compartiendo vivencias, de los fracasos y progresos, que en materia de educación y felicidad, cada uno tenga con sus hijos, conociendo que la realidad de cada persona es distinta y que muchas veces las situaciones no se manejan de la misma manera, pero con un apoyo desinteresado entre estos, tal vez, se puedan obtener resultados muy, pero muy buenos.
            Y como empezar, quisiera que los padres se hagan con frecuencia esta pregunta:¿Son mis hijos buenos cumplidores de su deber, son felices?.
            Así como el maestro aprende efectivamente al enseñar, así los padres aprenderán a ser buenos padres al tratar a sus hijos. Porque lamentablemente, muchas veces no conocemos a nuestros hijos, por que se nos ha olvidado que la responsabilidad de educar es del que lo trae al mundo, y no del estado, ni del colegio, ni dela sociedad, o vaya a saber quien los educa¡.
            ¿Qué es un niño? Un tesoro vivo, que Dios ha dado y del cual tenemos que responder: su cuerpo y su alma, es un ser con facultades, de un potencial casi infinito, a imagen y semejanza de Dios, cada uno con dones y capacidades distintas, que debemos esforzarnos por desarrollar.
            Y para el futuro... una, muchas incógnitas: rico o pobre, sabio o ignorante, bueno o malvado etc. Pero sobre todas, ésta: ¿serán felices nuestros hijos?

            Quisiera utilizar este fabuloso espacio,  para invitar y hacer conocer a muchos padres, que como mi esposa y yo, tenemos que lidiar y batallar con la educación de nuestros maravillosos hijos, que existe un instituto, que desarrolla esta actividad para docentes y padres de familia, se llama Instituto Panamericano de Estudios de Familia (IPEF).

Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NÚCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO