Mostrando entradas con la etiqueta INTELIGENCIA EMOCIONAL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta INTELIGENCIA EMOCIONAL. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de septiembre de 2013

EDUCAR LOS SENTIMIENTOS PARA EL BIEN

ATRAER BUENOS PENSAMIENTOS
Existen momentos en que hacer el bien no resulta muy agradable...

Es por esto, por esos momentos y ocasiones que nos tientan a dejar de obrar bien, cuando hay que procurar educar los sentimientos de nuestros hijos y alumnos, para que ayuden lo más posible a la vida moral. Por ejemplo, si una persona siente incomodidad al mentir, y agrado cuando es sincero, eso será una gran ayuda en su vida moral. Igual que si se siente molesto cuando es desleal, egoísta, perezoso, envidioso, injusto, porque todo eso le alejará de esos errores, y a veces con bastante más fuerza que muchos otros argumentos. Actuaríamos con inteligencia y comprendemos la importancia de educar sabiendo mostrar con el ejemplo lo atractivo de la virtud y el bien.

Cuán importante es este concepto, ya que, si logramos formar un pensamiento atractivo de las virtudes que deseamos fomentar, y procurar tener bien presentes esos buenos pensamientos, es mucho más fácil que llegue a POSEER esas virtudes. Logrará, además, que ese camino sea menos penoso y más satisfactorio. Por el contrario, si piensa habitualmente en el atractivo de los vicios que desea librarse (un atractivo ruin, que siempre existe, del cual no debemos ignorar su fortaleza), lo más probable es que el evidente encanto que siempre tienen esos errores le haga más difícil deslastrarse de ellos.

Me inclino con mucha fuerza en profundizar en el atractivo del bien, representarlo en nuestro interior como algo atractivo, esperanzador, alegre y motivador, es más importante de lo que parece. Muchas veces, los procesos de mejora se dañan simplemente porque el concepto o la figura de lo que uno ha planificado no llega a ser lo bastante motivador o deseable.


Y esto no quiere decir que con una óptima educación de los sentimientos, sería muy fácil llevar una vida ejemplar. Estamos claros que si hacemos el hábito costará menos. Pero, de todas formas, por muy buena que sea la educación de nuestros hijos o alumnos, hacer el bien en estos momentos, donde lo malo se disfraza de bueno, y la falsedad de sinceridad, le supondrá con frecuencia  tomar decisiones, y a veces grande, que dependerán de la claridad con la que se les haya sembrado la imagen de la virtud y el bien. Porque esa persona sabe muy bien que siempre sale ganando con el buen obrar, producto de la atracción al bien.

Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá y Esposo)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NÚCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO, BIEN, ATRACCION, GRACIA, MORAL

lunes, 16 de septiembre de 2013

QUE SEAN BUENA PERSONA (sentimientos y moral)

¿Qué relación hay entre educación de los sentimientos y educación moral?, con un ejemplo que seguramente hemos vivido de cerca. Un pequeño de unos  diez años, y sus maestros se expresan de esta manera de el: "Es un niño excelente, una persona de mucho talento, etc., es una lástima que no tenga buen corazón. Le gusta meter a sus compañeros en problemas, y después zafarse escurriendo la responsabilidad al otro, también distrae a los demás. Es muy al extremo egoísta, aunque, como es listo, lo sabe disimular.
Saca unas notas muy buenas, y tiene grandes cualidades para casi todo. Lo malo es que parece disfrutar humillando a los que son más débiles o menos “inteligentes”, y se muestra insensible ante su sufrimiento. Y no pienses que le tengo aversión. A pesar de que es el más brillante de la clase, no es una buena persona. Me impresiona su inteligencia, pero me aterra su corazón."

Cuando observamos casos como el de este niño, comprendemos enseguida que debemos prestar verdadera atención a la educación moral. Y que una buena educación sentimental ha de ayudar, entre otras cosas, a aprender a disfrutar haciendo el bien y sentir disgusto haciendo el mal.


TU DECIDES ALEGRE O TRISTE 
Y lo podemos poner en práctica, enseñándoles a nuestros hijos y alumnos, que en nuestro interior siempre existen sentimientos buenos que nos estimulan a hacer el bien, y, junto a ellos, revolotean también otros que son como virus infecciosos que amenazan permanentemente nuestra buena vida moral. Por eso debemos esculpir y crear sentimientos para que los ayuden lo más posible a sentirse bien con aquello que nos ayuda a construir una vida personal armónica, plena, lograda, alegre, exitosa. Y a sentirse mal en caso contrario. 


Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá y Esposo)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NÚCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO, SENTIMIENTO, EMOCIÓN, INTELIGENCIA, MORAL

domingo, 15 de septiembre de 2013

EQUILIBRAR INTELIGENCIA Y EMOCIONES.

 En principio, no podemos quitar la importancia al corazón porque algunos lo ven como simple sentimentalismo; ni la inteligencia porque otros la vean como un racionalismo; ni la voluntad porque otros la reduzcan a un necio voluntarismo. Lo inteligente está en encontrar una buena armonía en la cotidianidad de nuestros hijos o alumnos.

Por ejemplo, en las últimas décadas se han declarado diversas cruzadas contra diferentes problemas que amenazan nuestra sociedad: deserción escolar, violencia juvenil, bullying, alcohol, drogas, embarazo precoz, libertinaje, irrespeto a todo, etc. Y este diagnóstico por lo general llega demasiado tarde, cuando la situación ha alcanzado es grave, ya deformando la vida de esas personas y destruyendo las de su alrededor.
Y esto sucede porque la información por sí sola no resuelve. La mayoría de las veces el problema no es propiamente la droga, ni el alcohol, ni el fracaso escolar, sino las crisis afectivas que atraviesan esas personas, y que les llevan a buscar refugio en esos errores.

Y entonces ¿Cuál es la solución? La solución es educar mejor los sentimientos, las emociones, etc. Al hombre no siempre le basta con comprender lo que es razonable para luego practicarlo. El comportamiento humano está lleno de sabores y sinsabores, de dulces y no tan dulces que escapan al rigor de la razón, y que son condicionados por la crianza, las creencias, las experiencias, etc. moviendo resortes subconscientes de la voluntad y los sentimientos.

Conocemos que hay vicios y defectos que pueden coexistir con un gran corazón. Hay gente de muy buen corazón que es alcohólica, irritable, iracunda, mentirosa o deshonrada. Se puede decir que la riqueza, el valor y la plenitud de una persona dependen mucho de su capacidad afectiva.


Lo propio de  una persona es ser de corazón, pero sin dejar que el corazón domine. Es decir, no considerarlo como el que rige nuestra vida, sino lograr que sea la inteligencia y la voluntad quienes se encarguen de educarlo. Educarlo para que nos lleve a la pasión de cosas grandes y buenas, con ideales por los que valga la pena luchar, competir. Es verdad que muchas veces hay pasiones hacen llorar, sufrir, alegrarse, etc. pero no por eso han de ser algo negativo, porque ¿acaso se puede hacer cosas como amar a otra persona, dar siempre buenas clases, o sacar adelante un proyecto que nos apasiona, siendo indiferentes? Sin pasión, ¿Qué hubiera sido de los hombres y mujeres que han nutrido y forjado nuestra historia, nuestra literatura, nuestra cultura, nuestros saberes? Educar bien nuestras pasiones nos hace más humanos, más libres, más valiosos.

Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá y Esposo)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NÚCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO, SENTIMIENTO, EMOCIÓN, INTELIGENCIA.

sábado, 14 de septiembre de 2013

EDUCACIÓN DE LAS EMOCIONES, ¿NOS HEMOS DESCUIDADO?

 Claro que sí, en los últimos tiempos como sociedad hemos restado valor a la capacidad de actuar con base a nuestra sensibilidad, emocionalidad e intuición, limitando las posibilidades de responder con creatividad a las exigencias y situaciones en que vivimos, dando respuestas rígidas, medidas y frías, en una época donde la paradoja es tener la capacidad de adaptarse, ya que vivimos constantes cambios producto del desarrollo tecnológico y de las comunicaciones.

Si partimos del hecho que como ser vivo somos un organismo sensible a los estímulos del medio ambiente y que esta capacidad de ser afectado y de afectar, tiene como efecto un cambio en el estado del organismo que puede devenir en una conducta emitida hacia el medio externo como respuesta.

A este movimiento de afectar y ser afectado,
que ocurre entre el organismo y su medio
ambiente, lo llamamos vida afectiva.
(Ana María Noé E.).

Nuestras emociones más profundas, nuestras pasiones y anhelos, tienen una relación directa con nuestra cotidianidad, ellas nos guían cuando se trata de enfrentar momentos difíciles, fuertes y tareas muy importantes para dejarlas sólo en manos de nuestro inteligencia o razón, por ejemplo: algún peligro, alguna pérdida dolorosa, perseverar hacia una meta a pesar de los obstáculos y fracasos, etc.

Cada emoción se relaciona directamente con una manera de responder, las emociones indican una dirección que funciona bien para ocuparse de los desafíos que se repiten en la vida humana, lo que implica que las emociones han cumplido desde siempre una función de adaptación y desarrollo de la especie humana.

Como vemos cada emoción prepara al cuerpo para cada tipo de respuesta. Entonces debemos prestar más atención a la educación de las emociones, ya que la mejor disposición de nuestros hijos o alumnos para enfrentar las complicadas tareas y circunstancias de la vida, es muy importante para su éxito y felicidad.

Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá y Esposo)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NÚCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO, SENTIMIENTO, EMOCIÓN, INTELIGENCIA.



EDUCAR LOS SENTIMIENTOS; LA FUERZA DEL CORAZON


Aprender a educar los sentimientos, las emociones, el conocimiento de si, el auto-control  sigue siendo hoy una de las grandes tareas, que requiere de la atención de los padres y maestros. Muchas veces se olvida que estos son una poderosa realidad humana, y que -para bien o para mal- son habitualmente lo que con más fuerza nos impulsa o nos retrae en nuestro actuar.

Las personas que gozan de una buena educación afectiva, ahora se le suele denominar inteligencia emocional, suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces y hacen rendir mejor su talento natural. Por el contrario, quienes no logran dominar bien su vida emocional, quienes no logran conocerse, se debaten en constantes luchas internas que merman, apocan su capacidad de pensar, de trabajar y de relacionarse con los demás.

De pequeños nos evaluaban por nuestro coeficiente intelectual. Desde comienzos del siglo XX, se expandió la idea de que el coeficiente intelectual es un dato de arranque y decisivo en la vida de una persona. Esa idea con los años ha perdido vigencia, puesto que poseer un elevado coeficiente intelectual puede predecir tal vez quién obtendrá éxito académico -tal como suele evaluarse hoy en nuestro sistema educativo-, pero no mucho más. No es una garantía de éxito profesional, y mucho menos de una vida acertada y feliz.

Existen muchas capacidades que debemos desarrollar en nuestros hijos y alumnos que tienen más importancia, y entre ellas están las relativas a la educación de los sentimientos, el equilibrio emocional, el conocimiento propio, el auto-control  la autoestima, la alegría, la humildad, el optimismo, el talento social, la capacidad para reconocer y comprender los sentimientos de los demás, etc.

Si comprendemos que las personas se deben educar de esta manera, equilibrada con lo intelectual, no será nunca un problema, ser una persona de mucho corazón, o poseer una profunda capacidad afectiva, no constituye en sí ningún peligro. Y si lo constituye, será en la misma medida en que resulta peligroso tener una gran fuerza de voluntad o una portentosa inteligencia: depende de para qué se utilicen.

Como es lógico, no se trata de sustituir a la razón por las emociones, ni tampoco lo contrario. Se trata de equilibrar cerebro y corazón, tanto en la familia como en las aulas o en las relaciones humanas en general.

Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NÚCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO, SENTIMIENTO, EMOCIÓN, INTELIGENCIA.