
Por ejemplo, en las últimas décadas se han declarado
diversas cruzadas contra diferentes problemas que amenazan nuestra sociedad:
deserción escolar, violencia juvenil, bullying, alcohol, drogas, embarazo
precoz, libertinaje, irrespeto a todo, etc. Y este diagnóstico por lo general
llega demasiado tarde, cuando la situación ha alcanzado es grave, ya deformando
la vida de esas personas y destruyendo las de su alrededor.
Y esto sucede porque la información por sí sola no resuelve.
La mayoría de las veces el problema no es propiamente la droga, ni el alcohol,
ni el fracaso escolar, sino las crisis afectivas que atraviesan esas personas,
y que les llevan a buscar refugio en esos errores.
Y entonces ¿Cuál es la solución? La solución es educar mejor
los sentimientos, las emociones, etc. Al hombre no siempre le basta con comprender lo que es
razonable para luego practicarlo. El comportamiento humano está lleno de
sabores y sinsabores, de dulces y no tan dulces que escapan al rigor de la
razón, y que son condicionados por la crianza, las creencias, las experiencias,
etc. moviendo resortes subconscientes de la voluntad y los sentimientos.
Conocemos que hay vicios y defectos que pueden coexistir con
un gran corazón. Hay gente de muy buen corazón que es alcohólica, irritable,
iracunda, mentirosa o deshonrada. Se puede decir que la riqueza, el valor y la
plenitud de una persona dependen mucho de su capacidad afectiva.

Ing. Vincenzo Fusco Sparacino (Papá y Esposo)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NÚCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO, SENTIMIENTO, EMOCIÓN, INTELIGENCIA.
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