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Es importante que los padres comprendan, que para formar hijos
responsables, sinceros, alegres hay que ser padres responsables, sinceros, alegres,
si quieren hijos seguros de sí mismos tienen que actuar con ellos con respeto,
comprensión, aceptación y estímulo.
Esta es una de las primeras tareas que deben tener en cuenta
aquellos que desean tener hijos. Ser padre no es lo mismo que actuar como
padre. Para actuar como padre hay que educarse, y así poder dar a los hijos herramientas,
valores, afectos, ética, moral lo más integrado y positivo que se pueda
en todos los campos, una educación con éxito para hijos con los pies firmes en
tierra. Por lo tanto no hay que ceder o escurrir la responsabilidad de la tarea
educativa sólo a la Escuela y a los mejores profesionales (tareas dirigidas,
actividades extra cátedra, música, deporte), sino que los padres tienen el
papel más importante en esta labor: la de educar y formar a sus hijos.
Y porque los padres nos debemos formar para educar, para enseñar,
etc. Porque podemos enseñar a un niño a leer, a jugar un video juego, a
respetar las reglas del fútbol o del básquetbol. Puedo enseñarle a cepillarse los dientes después de comer, y a dar las
buenas noches antes de acostarse. Puedo enseñarle a pedir perdón al hermano
cuando ha habido algún comportamiento inadecuado, y a que ayude a un compañero de
clases a estudiar. Puedo enseñarle, antes de dormir, a repetir conmigo algunas
oraciones sencillas a Jesús y a la Virgen. No todo lo que enseñamos a nuestros
hijos se coloca en el mismo nivel. Es muy distinto enseñar a ser, que enseñar a
hacer.
Es
muy distinto enseñar a jugar fútbol que enseñar a ser sincero o responsable. Y
es que son cosas diferentes “enseñar que” una cosa se hace así, o “enseñar a”
hacer algo, como el nadar, el caminar o enseñar a ser un buen ciudadano, una
buena persona, enseñar a ser, y esto último vale mucho más que lo que podamos
imaginar.

Lo
que aprendemos en nuestra vida es muchísimo, cada segundo de vida es un
aprendizaje. Se pasea desde las matemáticas a la literatura, desde la musica
hasta la biología. En las destrezas, el campo es infinito, y siempre hay nuevas
cosas que aprender, en cocina, en tecnología, en cultura, etc. Pero es en los
valores donde nos apostamos, arriesgamos todo. Se trata de aprender, educar, asimilar,
cultivar, vivir, encarnar, practicar, preparar, profundizar, repasar, ejercitar
cosas tan fundamentales como el respeto a la vida, el amor, la humildad, la
fidelidad, la familia, la justicia, la paz, la amistad, la religión, la
confianza, la sinceridad, la generosidad, el respeto, la solidaridad, la verdad...
En
otro orden de ideas, se puede ser analfabeto, pero su “medida” como ser humano
se encuentra en sus valores. Se puede ser un Científico reconocido, un
empresario prestigioso, un artista reconocido, un músico prodigio, un político poderoso,
pero si no respeta la justicia o usa parte de sus destrezas para el mal, “vale”
bien poco, aunque “sepa” mucho. O, mejor, vale en cuanto a su habilidad, pero
no en cuanto hombre o mujer capaz de vivir en una sociedad justa, donde todos
tengan las mismas oportunidades y posibilidad de desarrollar sus sueños.

Nuestros
hijos y alumnos deben aprender mucha matemática y gramática. Pero deben aprender,
sobre todo, a vivir como hombres y mujeres llamados a construir un mundo justo,
en el que el amor valga más que una posesión o propiedad. Y que después tengan
lo justo, por sus propios méritos. Y después solo será suficiente con que sepan
amar y vivir para los demás.
Ing. Vincenzo Fusco Sparacino (Papá)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NUCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO
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