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miércoles, 11 de febrero de 2026

EDUCAR CON EXITO, LOS PADRES ANTE LA ESCUELA


Si la obligación principal de los padres es educar y formar a sus hijos, resulta irresponsable pensar que, por llevarlos a un buen colegio —público o privado—, su formación queda delegada por completo a la institución, evadiendo así dicha responsabilidad. Del mismo modo, enviar a los hijos a un colegio religioso no implica delegar la formación moral y religiosa. Este es un grave error, ya que la educación —sobre todo en sus bases y principios— es una tarea indelegable de los padres, salvo contadas excepciones.





Nunca debe olvidarse que la institución educativa ejerce primordialmente una labor académica y colabora con los padres en la tarea formativa, pero no puede sustituirlos. Los padres son los primeros educadores y asumen esta responsabilidad desde el momento en que deciden traer hijos al mundo.

Por ello, no deben permanecer pasivos frente a la institución educativa. Al contrario, deben cumplir activamente con las siguientes tareas:

Control. No debe limitarse únicamente al aspecto académico —como revisar tareas o verificar el cumplimiento del trabajo y las normas en clase—, sino que debe ir más allá. Implica enseñar hábitos de orden, trabajo y limpieza, cualidades que se reflejan en la manera de realizar las tareas, mantener los cuadernos y responder los exámenes.

Inspección. Los padres están obligados a conocer qué se enseña en la escuela y cuáles son sus lineamientos en materia formativa. Esto incluye conocer a los maestros, a los compañeros de sus hijos e incluso al personal que labora en la institución.

Es fundamental que los padres conozcan a los docentes en cuanto a su moralidad y principios, ya que estos se manifiestan en sus lineamientos, orientaciones y en la forma de expresarse en el aula con los alumnos. Cuando sea necesario, los padres deben dialogar con los directivos del plantel para que observen el desempeño de los docentes y corrijan posibles fallas o deficiencias, así como también para reconocer y resaltar su buena labor, que suele ser la norma general.

Asimismo, con delicadeza, los padres pueden señalar al maestro aspectos particulares relacionados con su hijo o incluso con el grupo en general, elementos que puedan ser de utilidad para mejorar la calidad de la formación y fortalecer la relación entre docentes y alumnos. La sinceridad, expresada sin rodeos pero con respeto, permite realizar una corrección fraterna cuando existan deficiencias en el trato hacia los alumnos o cuando este se aparte de la educación moral y humanista que deben recibir.

En muchas ocasiones, también es oportuno hacer sugerencias que contribuyan a mejorar las actividades de la institución en general o del aula en particular. Con seguridad, la dirección del plantel escuchará y valorará cualquier indicación que beneficie a la institución o al alumno.

La comunicación entre padres y maestros no debe faltar. No se trata solo de conocerse, sino de mantener un diálogo constante y bidireccional, centrado en el comportamiento del alumno y del grupo, así como en su rendimiento y conducta escolar.

No cabe duda de que la educación es un trabajo en equipo, y el interés que los padres demuestren hacia la institución contribuirá significativamente a una mejor formación de sus hijos



Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá y Esposo)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NÚCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO, BIEN, ATRACCION, GRACIA, MORA

miércoles, 21 de agosto de 2013

HOGAR ESCUELA CALLE

En el área que investiga, estudia y comprende la formación y educación de nuestros hijos. Donde el hogar y la escuela como principales agentes formadores y educativos se une, en la actualidad, la educación en la calle. Nuestros hijos, como seres sociales, están expuestos a recibir valores que son asumidos desde el grupo social en el cual se desenvuelven. Este hecho nos invita a reflexionar acerca de la importancia de la sociedad en la transmisión de principios en valores y juicios que propicien el respeto a la diferencia, que colabore a desarrollar su vocación, y que posibiliten el desarrollo de la personalidad de ellos y de su responsabilidad con respecto a la sociedad de la que forma parte.

Educar en Valores, concepto muy utilizado pero poco definido, los valores comienzan a formarse desde que nace el hombre, este vive inmerso en una sociedad que influye constantemente en su manera de pensar y de actuar. Se produce una retroalimentación constante entre hombre-emisor y sociedad-receptora y viceversa, sociedad-emisora, hombre-receptor, esta acción lo acompaña a lo largo de la vida, una vida en la que el sujeto establecerá unas bases que le permitirán:
• Formarse, crecer en lo personal y grupalmente.
• Aprender normas.
• Vivir en comunidad.
• Respetar al prójimo y a la sociedad.
• En su constante crecimiento, buscar nuevas soluciones a los modelos actuales.
• Analizar y transformar a la propia sociedad…

La sociedad, la calle, hacen madurar y adherir en el hombre valores, defectos, vicios y virtudes, estableciendo el patrón o modelo de conducta y comportamiento de los individuos en relación con su entorno social y con él mismo.

Por tanto, será necesario que en conjunto el hogar-escuela-sociedad, analice  y proponga normas, herramientas y acciones que serán comunes a todos, y que deberán fortalecer al conjunto y al sujeto.

También sabemos, que en la actualidad existe una crisis de valores, donde el futuro de la persona está hipotecado por el tener y no por el ser. Dejando al individuo en manos de grupos muy diversos o que nada tienen en común, razón por la cual el individuo puede entrar en conflicto, ya que existen distintos juicios de valor.

Aunque hoy en día, pareciera que el hombre está a buscando sus valores internos(del ser), la realidad es que esta se disfraza para enmascararse en culto a los valores del tener, al exterior del ser, entonces la formación del hombre con buenos valores queda relegada al segundo plano y por encima se sitúa el culto ser exterior.

La responsabilidad es de todos los padres y maestros que educamos a lo largo de nuestra vida, es decir, es una nuestra responsabilidad.
Las consecuencias que se derivan de la crisis del sistema de valores actual propicia que nuestros hijos, que se encuentran en formación, clave en su desarrollo de maduración individual y social, busquen referentes educativos en contextos diferentes a los modelos tradicionales: escuela y hogar.

Hoy en día sufrimos una ruptura entre los ejes que fundamentan el sistema de valores en la sociedad: hogar, escuela y calle.

El hogar, entendido éste como el espacio en que el sujeto se inicia y se desarrolla como ser social vive un momento de crisis que influye en la educación de los pequeños. Es un sistema que se enfrenta a una situación contradictoria entre lo que queremos transmitir y lo que finalmente transmitimos. Las dinámicas actuales complican el educar, por el mismo concepto del tener.

La escuela, como el patio de la casa se muestra impotente y un tanto solitaria en lo que se refiere a la responsabilidad de la educación y concretamente en la educación en valores. Se pierde el objetivo de la formación para hombres y mujeres felices y comprometidos con la sociedad y los menos favorecidos.

Y la calle, vista por el adolescente, impone un modelo de referencia basado en el consumismo, que desencadena un desajuste porque modifica el sistema de valores, tratado de enseñar tanto en el hogar, como en la escuela.


Pero pareciera que vamos por mal camino, pero no, en otro artículo veremos como desde la casa y la escuela podemos ayudar a que nuestros hijos puedan discernir en cuanto a su buen y feliz futuro.

viernes, 16 de agosto de 2013

EDUCACION COHERENTE, CONVERGENTE


                Lo apropiado y normal en el proceso educativo de nuestros hijos o alumnos es que los ejemplos, las orientaciones y los consejos con los que se educan, tanto en el hogar como en la escuela, contengan más o menos las mismas características y por encima de todo se dirijan a la formación de buenos ciudadanos/as, de hombres y mujeres con valores y virtudes.
                Esta educación debe partir de unos principios, nuestra conciencia moral de padres y educadores, y encauzadas  e impulsadas con amor para fundir en nuestros hijos o alumnos las herramientas necesarias para que sean hombres y mujeres de bien y felices. Y el trabajo educativo debe realizarse sincronizado, a la par.
                Esto nos exige ser efectivos y no ceder en el objetivo trazado, conseguir la formación de una persona con la capacidad de conducir su vida por el camino de la honradez y del bien.
                Queda claro, que ambas enseñanzas deben tener como fin, no corregir u obtener una conducta particular, sino educar y formar integralmente, enseñando ideas correctas, sostenidas además con el buen ejemplo de padres y maestros.
                Es innegable que al converger todas las fuerzas formadoras en un punto, que es la persona de nuestro hijo o alumno, se multiplica su eficacia y el resultado estará a la vista.
                En conclusión de los juicios e ideas expresados en este y otros artículos, es necesario que la escuela y el hogar, los padres y educadores trabajemos de manera conjunta apuntando nuestros esfuerzos, concretados en enseñanzas, consejos y orientaciones, para el éxito académico y sobre todo para formar humanística y espiritualmente a nuestros hijos y alumnos.
Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá)

PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRE, MADRE, COHERENTE, CONVERGENTE, FAMILIA,VIRTUD, NUCLEO, EDUCADOR, MAESTRO, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO

jueves, 15 de agosto de 2013

EDUCACIÓN EQUIDISTANTE O PARALELA

   Es cuando la enseñanza en la escuela y en el hogar, se parecen, pero presentan ciertas diferencias, por ser de origen distinto, por no darse al mismo tiempo o porque no se complementan. Aunque  ambas enseñanzas contengan un mensaje positivo que influya positivamente en el niño o joven.
Constituyen caminos equidistantes o paralelos, van cercas unas de otras, pero no llegan a fundirse en la persona, esto es porque no llevan la finalidad de educar; solo cumplen, de manera confusa e imprecisa, con una obligación que se debe enseñar.
Esto sucede mucho cuando se intenta enseñar el respeto, la obediencia, la disciplina, la responsabilidad, la solidaridad, la puntualidad etc., la educación se reduce a fórmulas correctivas, sin ejemplo, corriendo el riesgo que el niño o el joven no comprenda su utilidad para la vida, estas pasan junto al individuo pero no penetran en el porque les falta energía y amor.
Es muy necesario unificar criterios, modelos, intención y mensaje para que estos consejos y enseñanzas se instalen en la mente y el corazón a quien va dirigido.

Por eso es necesario que el sistema de educación propicie el encuentro entre educador y padre, y no como sucede en la actualidad, que muy pocos educadores y en especial directivos de planteles, les interesa muy poco el educando, y si les interesa su comodidad y tranquilidad, que les facilita un sistema que predica unión y unidad, y realmente lo que ejemplifica es la división y el apartheid. 
Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA,VIRTUD, NUCLEO, EDUCADOR, MAESTRO, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO

miércoles, 14 de agosto de 2013

EL MEJOR CAMINO, EN LA EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS.



En el desarrollo educativo y de formación de toda persona, que continúa mientras un individuo viva, en el influyen todos los saberes, enseñanzas, estímulos y aprendizajes del medio social por el cual acontece toda su existencia.
Puedo afirmar que lo que enseñamos en el hogar y el educador en la escuela es formativo, mientras que los estímulos de la calle, de lo social, son ejemplos que con mucha frecuencia, no suelen ser positivos, sino que más o menos destructivos (vicios, chisme, envidia, humillación….).
Si observamos  lo que aprenden nuestros hijos, es tan diverso su proceso educativo tanto en la escuela, como en el hogar, como en la calle, que encontramos como ellos siguen diferentes caminos y direcciones. Podríamos llamarlos como camino  incoherente o equidistante o coherente. Considerando la manera de cómo lo impartimos y la manera de cómo lo interiorizan o lo hacen vida nuestros hijos.
Siendo consciente de que la personalidad del individuo es el resultado de la socialización en estos ambientes, sobre todo los primeros años de su vida, cuando empiezan a formar sus virtudes(valores) o vicios, es imprescindible definir el camino formativo que debemos seguir con nuestros hijos o educandos.

Por eso podemos hablar de camino incoherente o equidistante o coherente, mas adelante describiré cada camino.
Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA,VIRTUD, NUCLEO, EDUCADOR, MAESTRO, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO

EDUCACIÓN INCOHERENTE, DIVERGENTE


Es cuando a nuestros niños los orientamos de manera contradictoria, les enseñamos de una manera y nuestro comportamiento es completamente distinto, por ejemplo:
1.       Le enseñamos en casa a que no “debe decir mentiras”, pero al ratito le pedimos que: “dile a tal persona que no estoy”, o tal vez hoy le celebramos en casa determinada conducta (de poca educación), pero cuando estamos con otras personas lo reprendemos por esa misma acción que le celebramos.
2.       En la escuela se le habla de respeto a nuestros semejantes, pero uno o varios compañeros se burlan o humillan a un compañerito tímido, esto es bulling, mientras el maestro/a observa el hecho y pareciera avalarlo por su gesto indiferente
La diferencia entre las enseñanza en virtudes y  vicios llega a ser muy distante, cuando comparamos las que se dan en casa y en la colegio (institución educativa) y los ejemplos que el niño o el joven reciben en la escuela de la calle (fuera del ámbito de la familia y los maestros). Si además incluimos las frases y los lemas sin moralidad, las habladurías sin ningún tipo de ética, sobre todo ejemplos con falta de honradez y decencia, que contradicen las orientaciones y consejos que los educadores y los padres enseñan.
En este momento, puede que asome en el niño o el adolescente desorientación o duda por no saber aún a qué atenerse, ya que se le hará difícil distinguir los verdaderos valores y como consecuencia, los acepte su mente y los adapte a su conducta.
En estos casos, hay que tener presente, que tanto el niño como el adolescente, aceptará y practicará las ideas que considere más fácil y agradables, aunque lo perjudiquen tanto psicológicamente como en su formación y desarrollo.
En consecuencia es nuestro deber, evitar que estas ideas distorsionadas sean aceptadas por nuestros jóvenes, y que al final arrastren al adolescente a comportarse lejos de su naturaleza y dignidad, en este momento nuestros esfuerzos serán inútiles y nuestros consejos estériles.

Si es este el camino utilizado, como padres y educadores habremos fracasado en nuestra tarea esencial de formar a nuestros jóvenes. 
Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NUCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO