Aprender a educar los
sentimientos, las emociones, el conocimiento de si, el auto-control sigue
siendo hoy una de las grandes tareas, que requiere de la atención de los padres
y maestros. Muchas veces se olvida que estos son una poderosa realidad humana,
y que -para bien o para mal- son habitualmente lo que con más fuerza nos
impulsa o nos retrae en nuestro actuar.
Las personas que gozan de
una buena educación afectiva, ahora se le suele denominar inteligencia
emocional, suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces y hacen rendir
mejor su talento natural. Por el contrario, quienes no logran dominar bien su
vida emocional, quienes no logran conocerse, se debaten en constantes luchas
internas que merman, apocan su capacidad de pensar, de trabajar y de relacionarse
con los demás.
De pequeños nos evaluaban
por nuestro coeficiente intelectual. Desde comienzos del siglo XX, se expandió
la idea de que el coeficiente intelectual es un dato de arranque y decisivo en
la vida de una persona. Esa idea con los años ha perdido vigencia, puesto que
poseer un elevado coeficiente intelectual puede predecir tal vez quién obtendrá
éxito académico -tal como suele evaluarse hoy en nuestro sistema educativo-,
pero no mucho más. No es una garantía de éxito profesional, y mucho menos de
una vida acertada y feliz.
Existen muchas capacidades
que debemos desarrollar en nuestros hijos y alumnos que tienen más importancia,
y entre ellas están las relativas a la educación de los sentimientos, el
equilibrio emocional, el conocimiento propio, el auto-control la autoestima, la
alegría, la humildad, el optimismo, el talento social, la capacidad para
reconocer y comprender los sentimientos de los demás, etc.

Como es lógico, no se
trata de sustituir a la razón por las emociones, ni tampoco lo contrario. Se
trata de equilibrar cerebro y corazón, tanto en la familia como en las aulas o
en las relaciones humanas en general.
Ing. Vincenzo Fusco Sparacino (Papá)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NÚCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO, SENTIMIENTO, EMOCIÓN, INTELIGENCIA.
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