lunes, 13 de marzo de 2017

NO TENGAMOS MIEDO A SER SANTOS

“En el «Credo», después de profesar que la Iglesia es «una», también decimos que es «santa». ¿Cómo es posible afirmar que la Iglesia es santa si a lo largo de su historia ha tenido tantos momentos de oscuridad? ¿Cómo puede ser santa si está compuesta de hombres pecadores? La Iglesia es santa porque Dios es Santo, es fiel y no la abandona nunca al poder de la muerte y del mal; es santa porque Jesucristo, el Santo de Dios, se ha unido a ella indisolublemente; es santa porque el Espíritu Santo la purifica, la transforma y la renueva constantemente; es santa, no por nuestros méritos, sino porque Dios la hace santa. No tengamos miedo a ser santos. Todos estamos llamados a la santidad, que no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en dejar que Dios obre en nuestras vidas con su Espíritu, en confiar en su acción que nos lleva a vivir en la caridad, a realizar todo con alegría y humildad, para mayor gloria de Dios y bien del prójimo”. PAPA FRANCISCO

miércoles, 18 de septiembre de 2013

EDUCAR LOS SENTIMIENTOS PARA EL BIEN

ATRAER BUENOS PENSAMIENTOS
Existen momentos en que hacer el bien no resulta muy agradable...

Es por esto, por esos momentos y ocasiones que nos tientan a dejar de obrar bien, cuando hay que procurar educar los sentimientos de nuestros hijos y alumnos, para que ayuden lo más posible a la vida moral. Por ejemplo, si una persona siente incomodidad al mentir, y agrado cuando es sincero, eso será una gran ayuda en su vida moral. Igual que si se siente molesto cuando es desleal, egoísta, perezoso, envidioso, injusto, porque todo eso le alejará de esos errores, y a veces con bastante más fuerza que muchos otros argumentos. Actuaríamos con inteligencia y comprendemos la importancia de educar sabiendo mostrar con el ejemplo lo atractivo de la virtud y el bien.

Cuán importante es este concepto, ya que, si logramos formar un pensamiento atractivo de las virtudes que deseamos fomentar, y procurar tener bien presentes esos buenos pensamientos, es mucho más fácil que llegue a POSEER esas virtudes. Logrará, además, que ese camino sea menos penoso y más satisfactorio. Por el contrario, si piensa habitualmente en el atractivo de los vicios que desea librarse (un atractivo ruin, que siempre existe, del cual no debemos ignorar su fortaleza), lo más probable es que el evidente encanto que siempre tienen esos errores le haga más difícil deslastrarse de ellos.

Me inclino con mucha fuerza en profundizar en el atractivo del bien, representarlo en nuestro interior como algo atractivo, esperanzador, alegre y motivador, es más importante de lo que parece. Muchas veces, los procesos de mejora se dañan simplemente porque el concepto o la figura de lo que uno ha planificado no llega a ser lo bastante motivador o deseable.


Y esto no quiere decir que con una óptima educación de los sentimientos, sería muy fácil llevar una vida ejemplar. Estamos claros que si hacemos el hábito costará menos. Pero, de todas formas, por muy buena que sea la educación de nuestros hijos o alumnos, hacer el bien en estos momentos, donde lo malo se disfraza de bueno, y la falsedad de sinceridad, le supondrá con frecuencia  tomar decisiones, y a veces grande, que dependerán de la claridad con la que se les haya sembrado la imagen de la virtud y el bien. Porque esa persona sabe muy bien que siempre sale ganando con el buen obrar, producto de la atracción al bien.

Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá y Esposo)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NÚCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO, BIEN, ATRACCION, GRACIA, MORAL

lunes, 16 de septiembre de 2013

QUE SEAN BUENA PERSONA (sentimientos y moral)

¿Qué relación hay entre educación de los sentimientos y educación moral?, con un ejemplo que seguramente hemos vivido de cerca. Un pequeño de unos  diez años, y sus maestros se expresan de esta manera de el: "Es un niño excelente, una persona de mucho talento, etc., es una lástima que no tenga buen corazón. Le gusta meter a sus compañeros en problemas, y después zafarse escurriendo la responsabilidad al otro, también distrae a los demás. Es muy al extremo egoísta, aunque, como es listo, lo sabe disimular.
Saca unas notas muy buenas, y tiene grandes cualidades para casi todo. Lo malo es que parece disfrutar humillando a los que son más débiles o menos “inteligentes”, y se muestra insensible ante su sufrimiento. Y no pienses que le tengo aversión. A pesar de que es el más brillante de la clase, no es una buena persona. Me impresiona su inteligencia, pero me aterra su corazón."

Cuando observamos casos como el de este niño, comprendemos enseguida que debemos prestar verdadera atención a la educación moral. Y que una buena educación sentimental ha de ayudar, entre otras cosas, a aprender a disfrutar haciendo el bien y sentir disgusto haciendo el mal.


TU DECIDES ALEGRE O TRISTE 
Y lo podemos poner en práctica, enseñándoles a nuestros hijos y alumnos, que en nuestro interior siempre existen sentimientos buenos que nos estimulan a hacer el bien, y, junto a ellos, revolotean también otros que son como virus infecciosos que amenazan permanentemente nuestra buena vida moral. Por eso debemos esculpir y crear sentimientos para que los ayuden lo más posible a sentirse bien con aquello que nos ayuda a construir una vida personal armónica, plena, lograda, alegre, exitosa. Y a sentirse mal en caso contrario. 


Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá y Esposo)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NÚCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO, SENTIMIENTO, EMOCIÓN, INTELIGENCIA, MORAL

domingo, 15 de septiembre de 2013

EQUILIBRAR INTELIGENCIA Y EMOCIONES.

 En principio, no podemos quitar la importancia al corazón porque algunos lo ven como simple sentimentalismo; ni la inteligencia porque otros la vean como un racionalismo; ni la voluntad porque otros la reduzcan a un necio voluntarismo. Lo inteligente está en encontrar una buena armonía en la cotidianidad de nuestros hijos o alumnos.

Por ejemplo, en las últimas décadas se han declarado diversas cruzadas contra diferentes problemas que amenazan nuestra sociedad: deserción escolar, violencia juvenil, bullying, alcohol, drogas, embarazo precoz, libertinaje, irrespeto a todo, etc. Y este diagnóstico por lo general llega demasiado tarde, cuando la situación ha alcanzado es grave, ya deformando la vida de esas personas y destruyendo las de su alrededor.
Y esto sucede porque la información por sí sola no resuelve. La mayoría de las veces el problema no es propiamente la droga, ni el alcohol, ni el fracaso escolar, sino las crisis afectivas que atraviesan esas personas, y que les llevan a buscar refugio en esos errores.

Y entonces ¿Cuál es la solución? La solución es educar mejor los sentimientos, las emociones, etc. Al hombre no siempre le basta con comprender lo que es razonable para luego practicarlo. El comportamiento humano está lleno de sabores y sinsabores, de dulces y no tan dulces que escapan al rigor de la razón, y que son condicionados por la crianza, las creencias, las experiencias, etc. moviendo resortes subconscientes de la voluntad y los sentimientos.

Conocemos que hay vicios y defectos que pueden coexistir con un gran corazón. Hay gente de muy buen corazón que es alcohólica, irritable, iracunda, mentirosa o deshonrada. Se puede decir que la riqueza, el valor y la plenitud de una persona dependen mucho de su capacidad afectiva.


Lo propio de  una persona es ser de corazón, pero sin dejar que el corazón domine. Es decir, no considerarlo como el que rige nuestra vida, sino lograr que sea la inteligencia y la voluntad quienes se encarguen de educarlo. Educarlo para que nos lleve a la pasión de cosas grandes y buenas, con ideales por los que valga la pena luchar, competir. Es verdad que muchas veces hay pasiones hacen llorar, sufrir, alegrarse, etc. pero no por eso han de ser algo negativo, porque ¿acaso se puede hacer cosas como amar a otra persona, dar siempre buenas clases, o sacar adelante un proyecto que nos apasiona, siendo indiferentes? Sin pasión, ¿Qué hubiera sido de los hombres y mujeres que han nutrido y forjado nuestra historia, nuestra literatura, nuestra cultura, nuestros saberes? Educar bien nuestras pasiones nos hace más humanos, más libres, más valiosos.

Ing. Vincenzo Fusco Sparacino  (Papá y Esposo)
PALABRAS CLAVES: EDUCAR, PADRES, FAMILIA, NÚCLEO, EDUCADOR, HIJO, JOVEN, ENSEÑANZA, EJEMPLO, SENTIMIENTO, EMOCIÓN, INTELIGENCIA.